Hoy desayunamos en Zaragoza.
Hoy tomamos el cafe en AlbarracÃn.
Hoy comimos en Teruel.
Hoy cenmamos en Elche.Â
(ayer, el domingo, de vuelta.)
Zaragoza es una ciudad grande, para que engañarnos, con un centro ciudad que elche jamas ha soñado, pero una ciudad alfin y al cabo, y yo no aguanto las grandes ciudades, no hay buen ambiente, no te sabes mover (al menos en mi caso…) y si no eres del lugar o no sigues a los del lugar no comes bien, porque jamas hay que ir al restaurante que mejor presentación tiene, hay que ir al que tiene gente del lugar, ahÃ, es donde se come bien en la ciudad.
Si me preguntasen con que me quedo de Zaragoza yo dirÃa que nada, se siente, la ciudad tiene un toque que no me gusta nunca, siempre estoy en ella el tiempo justo, no me siento comodo en ella, en cambio, no soy de esas pesonas que en la ciudad se siente inseguras.
No iria a la Expo, porque vi las obras, y las cosidero mas destructivas que una urbanización en Torrevieja, ese no es el futuro que quiero, el paisaje hay que coservarlo, es un recuerdo del pasado para mejorar el futuro.
Mi padre lleva años viajando por negocios a Zaragoza, y para él el viaje ahora es un paseo, no porque conozca el trayecto, de hecho ha cambiando para convertise en una imponente autovia, la A-23 “autovia mudejar”, ahora, el trayecto consiste en meter marcha y solo estar atento a un pequeño tramo de curvas muy suavizadas y a un tramos que creo que son 10 – 20 km que faltan de autovia, por lo demás, es muy fácil llegar.
Pero lo mejor de todo fué a la vuelta, porque salimos de la autovÃa para ir a un pequeño pueblo llamado AlbarracÃn, en la provincia de Teruel, y de verdad, agradezco que el turismo en masa no haya llegado a ese pueblo, porque es una joya, un lugar muy agradable.
Es un pueblo que estoy seguro que es medieval, con calles estrechas y retocidas, que evocan a otra época, con gente del lugar que te saluda, aunque no te conozca, y te cuenta historias.
¡Aquà van los comentarios!